No resulta fácil



“A veces el destino es como una tormenta de arena que no se detiene
Quieres alejarte y te persigue.
Entonces cambias de dirección,
pero la tormenta siempre sabe cómo encontrarte
Una y otra vez juegas a esto, como un baile con la muerte antes del amanecer.
Esta tormenta no es algo que venga de lejos, es algo que tiene que ver contigo.
Esta tormenta eres tú."

No hay un hálito de tregua. Es cruel. Es real. Es “Biutiful”. Es la última realización de Alejandro González Iñárritu, donde pone a pecho abierto el desgarrador final de una vida y el renacer a otra en distintos términos.

Biutiful” no es una película fácil. Tiene una historia muy densa a la que resulta imposible escapar sin conmoverse, tiene una bellísima fotografía y una estupenda banda sonora. Tiene crueldad llevada al paroxismo, y una mezcla de realidad y misticismo a la que hay que acostumbrarse. Tiene emociones oscuras, ambición, dolor, locura. Tiene tanto de esto último que el impacto aturde.

Es un hecho que no se puede pasar por la película sin estremecerse, pero tanto dolor concentrado desdibuja el contexto de la historia. Uxbal (Javier Bardem) un buscavidas de mediana edad en Barcelona debe hacerse cargo de sus dos pequeños hijos, sobrellevar una turbia relación con su esposa, lidiar con su hermano, con los espíritus de los muertos y con su pasado, cuando descubre que está enfermo y que ese es un camino sin retorno.

De ese punto parten luego otras historias que trazan líneas paralelas en la película. Así se ve la corrupción, el abuso, la brutalidad de la inmigración ilegal, los entretelones de la prostitución, la droga y el alcoholismo en el corazón de Barcelona. A medida que avanza la película todo se va entreverando y el cóctel se vuelve explosivo.

Biutiful” tiene el sello Iñárritu (Amores Perros, 21 gramos, Babel). Sin embargo en esta ocasión el director toca tantas fibras emotivas a la vez que la sensación que provoca es la de claustrofobia, más que reflexión. Deja un sabor a desasosiego que no da paso a ninguna claridad, salvo aquella que pretende mostrar cómo viven algunos y cómo pretenden imaginar la muerte otros.

When You're Strange



El 8 de diciembre de 1943 nació en Melbourne, Estados Unidos, James Douglas "Jim" Morrison. Presentarlo más es redundancia. Su sello: The Doors. Azares -o infortunios- conspiraron para que Morrison, naciera el mismo día en el que años después sería asesinado Jhon Lennon. Por tanto hace 30 años ambos sucesos (sobre todo el segundo) están opacándose uno a otro. Sin embargo, casi a modo de reivindicación, el mítico vocalista regresa a escena esta semana con la noticia de que las autoridades del Estado de Florida (EE.UU.) le “perdonaron” el delito de exhibición indecente que cometió hace 41 años.

Patricia Kennealy Morrison, la viuda de Jim, opinó en declaraciones a la cadena CNN que la decisión del comité de clemencia no le sorprende. Agregó, pese a ello, que “no había nada por lo que el cantante debiera ser perdonado”.

"A pesar de que esa noche había 10.000 personas (en el espectáculo), no hay ni una foto", dijo la mujer de 64 años al referirse al famoso concierto en el que Morrison no solo se desnudó, sino que también -se comenta- intentó masturbarse en público.

Este insólito episodio de indulto coincide -por casualidad o sin ella- con el momento en que recobra protagonismo el nuevo documental que narra la vida de Jim Morrison como líder de The Doors.

Dirigido por Tom DiCillo (La Ley y el Orden), el documental When You're Strange: A Film About The Doors (2009), se presenta como uno de los mejores trabajos de recopilación de la mítica banda y su carismático vocalista. El material audiovisual, que ya fue exhibido en varios festivales internacionales está estrenándose en distintos países a destiempo.

Este viernes 10, varios medios de prensa españoles publicaron entrevistas donde DiCillo detalla el proceso creativo y de investigación que hay tras el documental. El trabajo cuenta con dos puntos extra que lo potencian: imágenes de archivo inéditas y la participación de Jhonny Deep como narrador. When You're Strange se publicita como un nuevo tributo a Morrison, centrado en piezas exclusivas recogidas entre los años 1966 y 1971, pero se le critica el ser demasiado halagador.

“No he tratado de juzgar a nadie ni de realizar un retrato de Jim. Se han dicho mucho sobre él. Leyendas, tonterías. Siento respeto por los cuatro. Las imágenes en la que buceé dos años me brindaron una visión íntima de ellos. Para mí lo fundamental era ser honesto. Morrison me parece inmensamente más interesante como ser humano que como dios o demonio. Vivió y respiró. Aceptar eso era la única manera de mostrar la profunda impresión que me causó”, respondió ante tales cuestionamientos el director en entrevista publicada en La Razón.

“Los grandes hombres saben desaparecer a tiempo”


Lo bueno de vagar sin rumbo es que se descubren cosas inesperadas. Suele decirse que lo que no se busca no se encuentra, y en cierto modo es verdad. Hay que buscar lo que se quiere, para poder encontrarlo. Sin embargo, dicha premisa no atiende el factor aleatorio de la vida. Sus sorpresas. Lo inesperado.


Así llegó Jaurès, uno de los últimos trabajos de la banda francesa Zebda, en el que rinden homenaje a este político galo al conmemorarse 150 años de su nacimiento. Las pocas palabras que logré entender del texto introductorio, y la hermosa melodía que le precede, me embarcaron en una búsqueda para conocerlo más. De lo inesperado a lo deseado. Como reconfirmando que el arte –en todas sus manifestaciones- es una importante herramienta para la educación.


Jean Jaurès (1859–1914) “sostuvo un socialismo humanista, en el que se mezclan patriotismo e internacionalismo, individualismo y colectivismo, reforma y revolución. Defendió el valor de la democracia parlamentaria” en la Francia de finales del siglo XIX.


Tras la muerte de Jaurès (asesinado por ultranacionalistas franceses en vísperas del estallido de la Primera Guerra Mundial), León Trostky le rindió tributo. En un texto diáfano, lo describió como un hombre de “complexión poderosa, espíritu enérgico, temperamento genial, trabajador infatigable (y) orador de maravilloso verbo”.


Trostky narró que “Jaurès ocupaba siempre de forma natural el primer plano, a tan gran distancia de sus rivales, que no podía sentir necesidad alguna de conciliar sus posiciones por medio de intrigas o maquinaciones. (…)”. Lo definió como un filósofo “de temperamento tolerante”, que repeló toda forma de sectarismo, y lo calificó como un “genio”.


“Hace tres años que (Jaurès), raro regalo de la naturaleza a la humanidad, murió tras haberse mostrado en toda su plenitud. ¿Acaso la estética de su fisonomía exigía tal fin? Los grandes hombres saben desaparecer a tiempo. Cuando sintió la muerte, Tolstoi tomó un bastón y huyó de la sociedad que despreciaba para morir como peregrino en una oscura aldea. (Paul) Lafargue, un epicúreo con algo de estoico, vivió en una atmósfera de paz y meditación hasta los 70 años, decidió que ya era suficiente y se envenenó. Jaurès, atleta de la idea, cayó en la arena combatiendo el más terrible azote de la humanidad: la guerra. Y pasará a la historia como el precursor, el prototipo del hombre superior que nacerá de los sufrimientos y las caídas, de las esperanzas y la lucha”.

En busca de luz

Hay veces en que el alma
se quiebra como un vaso,
y antes de que se rompa
y muera (porque las cosas se mueren también),
llénalo de agua
y bebe,
quiero decir que dejes
las palabras gastadas, bien lavadas,
en el fondo quebrado de tu alma
y, que si pueden, canten.

Francisco Brines, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2010


Predicar con el ejemplo




"Los niños están probablemente más seguros en Afganistán de lo que estarían en Londres, Nueva York o Glasgow o en muchas otras ciudades", dijo Mark Sedwill, responsable civil de la OTAN en Kabul, durante una entrevista que se difundirá desde este lunes 22 de noviembre en Children's BBC.

Sedwill realizó el comentario en el marco de una entrevista para el programa Newsround, en contraposición a un informe donde los propios niños afganos dicen sentirse inseguros en Kabul por el riesgo de bombas. "Es una sociedad muy orientada hacia la familia, así que es como una especie de ciudad formada por un conjunto de aldeas", opinó Sedwill.

Las críticas a dichas consideraciones no se hicieron esperar. La organización Save the Children criticó al responsable civil de la OTAN calificando de “erróneo” el comentario realizado al programa infantil de la BBC. "Afganistán es el peor lugar del planeta para un niño: uno de cada cuatro niños que viven allí muere antes de cumplir cinco años", afirmó Justin Forsyth, director de Save the Children, según publicó ABC.es.

Más contundentes son las versiones de los propios protagonistas al ser entrevistados para el programa de la cadena británica. Como lo expuesto por Sohrad, un estudiante de 16 años de Kabul, que detalló “el miedo” que sienten al escuchar las explosiones en la ciudad. “Es espantoso ir al colegio. Tenemos miedo". Manija, de once años, contó cómo es vivir en un país en guerra. "Cuando hay explosiones me pongo triste porque la gente muere, pero al día siguiente, cuando tengo una vida normal, lo celebro, me pongo contenta", dijo la niña a Newsround.

Un informe de Unicef en 2009 aseguró que Afganistán era uno de los lugares más peligrosos del mundo para nacer. “La violencia en el país está en su peor momento desde que los talibanes fueron expulsados por Estados Unidos a finales de 2001, con bajas civiles y militares desproporcionadas”, se indicó en el documento. Un total de 74 niños fueron asesinados en la primera mitad del presente año por bombas caseras o en ataques suicidas. Estos datos significan un aumento del 155% con respecto a 2009, recordó El País.es.

Pese a esos datos escalofriantes -e incluso a veces abordados de manera sensacionalista- pocos se ocupan de la violencia silenciosa que acontece a diario -y sin publicidad- bajo los techos del resto del mundo. En 2006 la organización no gubernamental australiana NAPCAN lanzó una campaña de sensibilización contra la violencia doméstica. En el spot se muestra algo básico, pero contundente: los niños aprenden de sus mayores.

En el hogar, donde comienza a forjarse la personalidad, está el germen de toda la sociedad. Entre cuatro paredes se gesta todo lo que luego se abre al mundo. Los flagelos más temibles y cuestionados de los tiempos que corren, como lo es la violencia, no son más que el reflejo de la intimidad. El miedo cobra terreno, y sin embargo iniciativas audaces buscan replantear que la capacidad de reflexión puede revertir este camino.

Trascender el tiempo



Aprender algo nuevo es un acto memorable. Es un instante que se prolonga en el tiempo y pone un nuevo mojón en la línea de la historia. En la línea de una historia. Me pasó con “The Devil and Daniel Johnston”, un documental de Jeff Feuerzeig, que está protagonizado por el artista y su familia.

Impulsada por el afán de “saber de qué se trata” ingresé a la sala de cine, y poco a poco (tras una lucha con la confusión por los lenguajes del audiovisual) comencé a disfrutar de una de esas experiencias en las que uno se identifica descubriendo y aprendiendo algo.

El documental tiene una particularidad. De primeras no es interesante, y sin embargo, está cargado de tanta vida que conmociona, por la propia historia de su personaje. Daniel Johnston –un anónimo para mí hasta ese momento- me perturbó. Su sensibilidad y su locura bordean la frontera entre lo bello y lo grotesco. Entre lo sublime y lo mundano. Entre lo que es moda en arte y la verdadera esencia de abrir las emociones a los otros. Esa capacidad de composición le mereció un premio al director, quién en 2005 recibió el galardón a Mejor Documental en el Festival Sundance.

Feuerzeig apeló a mostrar un fiel reflejo de un hombre que no se sabe cómo terminará sus días. Un hombre que pese a eso, gracias a sus musas, su voz cascada y curtida, su mente con complejas conexiones que se patentizan en sus dibujos escalofriantes y mágicos, podrá trascender el paso del tiempo.

La delicadeza del pincel



Un artista logra plasmar su esencia en lo que hace. Capta la atención de quien contempla y llena de magia el entorno en el que se desarrolla. Sorprende. Es atemporal.


Hace pocas horas descubrí el delicado pulso de Michael Dudok de Wit, un holandés que cautiva a muchos desde hace varios años con su técnica para contar historias dotadas de brillo, personalidad y creatividad.


Sus delicados modos de narración se tradujeron en destacados galardones internacionales. Alcanzó incluso la conquista de un premio Oscar en 2001 por su cortometraje animado Father and Daughter (2000), según se detalla en IMDB.com.


Sus trabajos más recientes mantienen la misma esencia, y pueden encontrarse navegando un poco en la red. Sin embargo, al tratar de investigar más aparecen datos sobre sus trabajos, pero poco material que describa al autor.


Halagos y reconocimientos sin duda sobran. Algunos lo señalan como “el poeta de las imágenes”; otros “el animador humanista”. Una breve reseña sobre su trayectoria detalla que nació en el año 1953, que estudió grabado en Ginebra y animación en Inglaterra.


Father and Daughter es la historia de un hombre que se despide de su hija y parte hacia otro lugar. Con el tiempo ella crece, forma su propia familia, y envejece. Pero en su interior se mantendrá siempre el profundo anhelo por el reencuentro con aquel hombre que un día le dijo adiós.

Eros y Tanatos

El flamenco es pasión. Es un espacio en el tiempo donde amor y muerte se dan la mano. Es un arte de narrar con canto y baile. En “Lluvia”, un espectáculo dirigido por la coreógrafa y bailarina española Eva Yerbabuena se potencia esa pulsión en un solo cuerpo.


“Lluvia”, es una historia contada con desgarro que lleva al espectador por el recorrido íntimo de un corazón, luego de la pérdida de un amor. Un comienzo truculento, un desarrollo que rememora el pasado feliz y un final que desangra el cuerpo entero, ponen en el escenario el sentimiento más potente, más aterrador y también el más hermoso: el amor.


Dice Eva Yerbabuena en la presentación de su espectáculo: “Lluvia nace de un día gris de pura melancolía. Quiero explorar mis inicios, incómodamente quizás un poco a todos aquellos que creen conocerme. Mis orígenes son el amor en la más pura soledad. Quiero decir con esto que no creo en el amor maravilloso, sino en aquel que te hace conocer partes de tu esencia que ni siquiera sabías que existían, partes de tu esencia que conoces a través del dolor que provoca esa forma de pureza que llamamos desamor”.

Ritmo nórdico




Esta semana se presentó en Madrid Fallulah, una joven danesa que luego de pasear por algunos rincones del mundo y experimentar en la danza (además de la música), volvió a los suburbios de Copenhague "dispuesta a convertirse en cantante".

Las crónicas que la describen cuentan que "los caminos empezaron a abrirse de manera sorprendente" y entonces Fallulah dio con un tipo de canción que se acerca desde la rítmica y el compromiso con la palabra a propuestas como las de Bat For Lashes, M.I.A. y Regina Spektor. Aspecto que la hace aún más interesante.

Algunos de sus discos, como The Black Cat Neighbourhood, confirmaron su personalidad como artista. El tema I Lay My Head, "revela una enorme sensibilidad para la construcción de melodías", según algunas críticas de especialistas.

Invierno, otoño, y otra vez invierno… sin hogar


El Puzzle from CIPÓ Company on Vimeo.

Cuando llegan las temperaturas invernales, y la brisa agradable se convierte en helado viento suelen resurgir varios temas típicos de esa temporada. En la prensa, en la televisión y en la radio las crónicas se encargan de las necesidades y demandas de las personas sin hogar. Se cubren varios minutos al aire y páginas con el asunto.

El jueves pasado, en ocasión de un seminario sobre Periodismo y ONGs –realizado en la Asociación de la Prensa de Madrid- un grupo presentó un trabajo sobre la realidad de las personas sin hogar.

En el documental de 15 minutos se cuentan las historias detrás de la historia temporal del frío y la falta de cobijo a la que están sometidas estas personas en invierno. Se contemplan sin sensiblería su pasado y su presente. Se da una mirada madura a esa realidad.

El grupo de trabajo de esta ONG, compuesto por cuatro personas, utiliza el documental como medio para concientizar sobre los micros mundos encerrados tras los prejuicios que aparecen ni bien uno se enfrenta a determinadas circunstancias.

Con buena fotografía, sensibilidad e inteligencia “El puzle” deja espacio a conocer lo que hay más allá de los preconceptos.

Mirar, recortar, y ver

En una experiencia nueva, donde se siente uno como recién nacido, se pierde un poco el hilo de por dónde empezar a contar tantas maravillas juntas reunidas en un solo instante. Al escribir repaso en la memoria los pequeños y grandes paseos por las inmensas y angostas calles. Un mundo de gente se aglomera en determinadas esquinas y otras, dotadas de mágicos resplandores están prácticamente vacíos. Gente que grita, que conversa, que ríe y se encuentra en todos los idiomas, razas y religiones. También gente que se pierde. Un sinnúmero de detalles van copando la vida en la gran ciudad desde tiempos inmemoriales. Así lo dejan al descubierto las obras de arte en la historia de la humanidad. Qué más especial que una pieza artística para contar y revelar los misterios ocultos o no narrados en los libros de historia sobre nuestros pasados.

En el segundo nivel del Museo Thyssen-Bornemisza, se abre el paso al ayer y al ahora. Desde allí se van aprendiendo detalles de la vida cotidiana y de los grandes eventos de todos los tiempos. La colección del barón ofrece un recorrido por el arte, desde el siglo XIII hasta las postrimerías del siglo XX, donde lo clásico y lo moderno comparten un mismo techo.

Sin embargo, sin más, creo que es imposible disfrutar tantos centenares de piezas de una sola vez. El recorrido lo marca el propio placer por ver, más que el orden específico dado a las piezas. Ver, aprender y entender las obras y lo que en ellas se nos cuenta para siempre, es una sensación única. Se descubre, por ejemplo que entre los años 1460-1465 el artista Paolo Di Giovanni pintó con tez oscura al Papa Gregorio XI en la obra "
Santa Catalina ante el Papa Gregorio XI en Aviñón">

El caso de la "Ultima cena", óleo sobre tabla de Maestro de la Virgo inter Virgines, obra de finales del siglo XV, donde se ve a Jesús en una mesa totalmente distinta a la que conocemos de la mano de Leonardo da Vinci (pintada en mural original entre 1495 y 1497). Es esa pieza (cuya reproducción no pude encontrar) en la que Jesús y sus discípulos se confunden entre sí. En la mesa cuadrada, los protagonistas de esta historia están siendo mirados desde lo alto, y se distingue claramente quién es Jesús por su actitud de contemplación hacia un par, no tanto por estar centrado en medio de una ceremonia como personaje estrella. Notoriamente allí él tiene un rol importante, pero no es un “super hombre”, es par con los demás.

Siguiendo en el recorrido aprendí que un hombre, llamado Petru Christus, pintó en 1450 a "
La virgen del árbol seco". Una obra preciosa que me impacta por su concepto. Petrus Christus (1410-1475 ó 1476) es un pintor flamenco del cual no se conoce casi nada. Esta representación -según se narra en la página web del Museo Thyssen-Bornemisza, está relacionada con la Cofradía de Nuestra Señora del Árbol Seco, a la que el artista y su mujer pertenecieron. Se supone que algún cofrade pudo haberle encargado la obra para su devoción privada o incluso que fuera del propio Petrus Christus.

“En esta pequeña tabla el artista ha representado simbólicamente el mensaje de la Redención, a través de las figuras de la Virgen y el Niño, como narra el Libro de Ezequiel, haciendo alusión a María como la Nueva Eva y al árbol seco, que se ha interpretado como el Árbol de la Ciencia, marchito tras el pecado original y que volvió a florecer con la concepción de Jesús. El Niño aparece en la composición como Redentor de la humanidad, llevando en la mano el globo coronado con la cruz”.

Unos pasos más adelante, sin haber atravesado la primera sala de la exposición permanente, encontré el cuadro "
Cristo resucitado" de Bramantino. Este Cristo es único, diferente a cualquier otro que viera antes, por el sencillo hecho de que su sufrimiento, el que tanto se le adjudica tuvo en vida, se ve. Se siente. Su angustia atraviesa el pecho al contemplarlo. Bramantino, trabajó buena parte de su carrera en Milán, donde estudió mucho a los artistas de su época. La obra, se explica en la web del museo, no representa al Jesús vencedor de la muerte, que aparece triunfante. Aquí es mostrado con los ojos enrojecidos y una expresión de intenso dolor y tristeza. La figura del personaje es pálida, casi fantasmagórica, y contrasta con los tonos más rojizos y vivos que el pintor empleó en el rostro, el cabello y las manos.

La abundancia de la cultura, el arte, la sociedad es que no importa el siglo, se ven reflejados los temas de interés dominante chocando con los vanguardismos. Las peleas por los que no se conforman con lo dado y buscan más; entreverados con los que sacan uñas y dientes para defender lo establecido.

En el mismo espacio donde se albergan y cuidan como tesoros éstas, y muchísimas otras piezas, se expone la muestra del fotógrafo peruano Mario Testino, denominada "
Todo o nada". Verle es dar un paseo por la irreverencia y la belleza puestas al más alto nivel. El artista captura con su mirada espacios íntimos de mujeres hermosísimas y conceptualiza modos de ver. En el placer de apreciar tanta hermosura se pierde de vista la belleza estereotipada (y todos los cuestionamientos modernos que hay sobre ella), por el solo hecho de que Testino logra describir mucho de lo que pasa en el mundo creando a partir de un cuerpo noble. Y así se ve como una modelo no es más que un maniquí en movimiento, o que se ha de ser muy audaz para subirse a unos tacones de 10 centímetros y posar desnuda ante una cámara, sin pudores, o que se puede desmitificar la belleza artificial de varios modos o también crearla de otros tantos.

Mirar, dijo quien parece ser un sabio docente, es el arte de recortar con los ojos todo lo que vemos en el espacio que nos rodea y dar atención a algo en un momento determinado. Aún hay mucho por recortar.

Vuelvo


Vuelvo, la primera palabra con la que Ismael Serrano abrió su recital en Uruguay, y también las puertas de su casa al público. Un escenario repleto de muebles, con lámparas, sillones, tendederos de rompa y hasta mesas, recibían al público al ingresar al recinto. Los colores bordeaux y crema ambientaron aún más el espacio. Vuelvo, y la música empezó a sonar. La melodía de la voz de Ismael Serrano acompañó los acordes de sus músicos y empezó el concierto. Comenzó la historia. Un cuento donde habitaban seres ficticios que llevamos a cualquier parte cada uno de nosotros. Vecinos con los que se comparte la vida. Tejiendo una y otra anécdota, Serrano va cantando, va contando cómo es su manera de vivir y va pidiendo a los presentes: "Acuérdate de vivir".

Como en cada uno de sus conciertos llama a la reflexión, a dar batalla por los sueños, a no bajar los brazos jamás. En Montevideo, el pasado 15 de setiembre, Serrano cerró su gira por América del Sur y compartió su generoso tiempo con las centenares de almas presentes. Hubo momentos en los que el artista tuvo traspiés. Se olvidó de la letra de una canción (imperdonable que fuese mi favorita) y nos habló de la crisis... a nosotros que nos van a contar de crisis!

Sin embargo, como pocos, Serrano ofreció un concierto maravilloso y dio todo de sí. Junto a su equipo tocaron y cantaron por espacio de casi 3 horas, lo que nos conmovió a todos. Repasó temas de todas las épocas y dejó sin duda el alma en ese escenario.

La muerte ante cámaras y sin ellas

Un accidente de tránsito se cobró la vida de un joven de 22 años. El carácter público del muchacho, por ser parte del plantel de un club de fútbol, puso el hecho en otra dimensión. En los medios de comunicación audiovisuales se difundió la noticia por varios minutos y en amplios espacios de la prensa se publicó el parte médico, los mensajes de apoyo que recibió mientras peleó por su vida y el aguante de los amigos a su núcleo más cercano. El dolor que llegó con el trágico anuncio de su muerte produjo un nudo en la garganta en cientos de personas que sin sufrir por supuesto el desconsuelo de su familia, sintió la impotencia que conllevan estas situaciones.

Durante su funeral transmitido en vivo por la televisión, se vio al público agolpándose para rendirle homenaje antes de su entierro. Hubo aplausos, ovaciones y emociones encontradas. Dolor, angustia y rabia mezclados por una circunstancia que en Uruguay es pan de todos los días.


Más allá de las causas del hecho, ¿tiene que trascender para recordar que esto pasa a diario? Son decenas las familias que sufren instancias similares cotidianamente y muchos los que lamentamos contar al menos a un amigo o conocido que se desgarró en el anonimato (sin la mirada atenta de las cámaras) por la pérdida irrecuperable de un ser amado en un accidente, o como ha dado en denominarse, siniestro vial. Esa herida no sana nunca. Pero la obligación de reflexionar sobre el problema y tomar decisiones personales y compartidas para combatirlo, tampoco debería pasar al olvido.

La lista actualizada

Si sigo así voy a cumplir un mes sin postear y seguiré esperando ver una buena película que valga la pena comentar. Cómo no puedo seguir en ese plan, se me dio por meter letra a la nada. Solo por decir: actualizo. Es algo así como cuando se hacen películas por hacer. Una gripe con yagas y otro paquete incluido me mandó unos días a la cama y pasé buena parte del tiempo mirando películas que encontré al alcance de la mano. Mmm…


“Antes de partir” con Jack Nicholson y Morgan Freeman, un empresario y un mecánico desahuciados por una enfermedad terminal que los motiva a hacer aquello que nunca intentaron siquiera en toda su vida. Mucha moraleja, detalles divertidos, humor negro de a ratos, pero en definitiva, cliché.


“Dan in Real Life” con Steve Carell y Juliette Binoche. Dos sujetos de mediana edad que se encuentran fortuitamente en una librería y establecen una “conexión” a primera vista. Él se enamora, ella trata de escapar a un esbozo de sentimiento similar porque mantiene una relación con otra persona, nada más y nada menos que con el hermano de Dan. Alcanza imaginarse cualquier otra película con similar argumento para decir que ésta es de escaso interés. No tiene un guión con algún momento interesante, y ni los escenarios o paisajes donde se teje la trama alcanzan para decir que al menos valió la pena la contemplación.


“Hombres de mentes” o “Los hombres que miraban fijamente a las cabras”, esta es buena… Tiene un elenco variado -y en algunos casos buenos actores de la talla de George Clooney, Ewan McGregor, Kevin Spacey, Jeff Bridges y Robert Patrick-, pero es un viaje pleno al asombro. Con la bandera de dejar volar la imaginación, el director (Grant Heslov) delira con que en el ejército estadounidense hubo (o hay) un equipo de “soldados místicos” que lucha contra el enemigo de siempre (terroristas islámicos) y cuyo plan de entrenamiento incluye dominar la mente de una cabra, usando solo la mirada. Un comienzo, un desarrollo y un final, sin sentido.


Tres muestras de una lista variada que completa la actualización de las películas para el olvido, y del blog. De paso.

Las infelices desgracias de un hombre serio

Un hombre serio, ¿es un hombre infeliz? Según se desprende de la última película de los afamados hermanos Cohen, parecería que sí. Un hombre serio, Larry Gopnik (Michael Stuhlbarg), suma desgracias a cada paso que da, y en base a eso, se teje la trama de la obra que se menciona como una comedia muy seria (o un drama muy cómico), que en definitiva queda a medio camino de todo.

El comienzo no se enlaza con el desarrollo, y la conclusión resulta ser una ecuación de mil y una desventuras –personales y familiares- que dejan sabor a poco. La película está ambientada en Minnesota en 1967, y allí Gopnik -profesor universitario y padre de familia judío- comienza a sufrir las consecuencias de que su mundo se desmorone minuto a minuto.

Gopnik trata de aferrarse a la religión, pero no lo logra. Busca recursos para zafarse de las desgracias familiares en su trabajo, pero encuentra más problemas. Avanza en aceptar la realidad que se le presenta y descubre que todo resulta ser una porquería, pese a que él es un hombre serio.

No hay moralejas. No hay comedia (salvo algunos pícaros recursos cinematográficos). No hay drama. Reitero, hay una aleatoria suma de desgracias que acaban en un supuesto desastre. Como si de algunas complejas situaciones en la vida, no tuvieses más resultado que el tirarse a esperar morir.

No me multen, soy Shakira



La cantante colombiana creyó que ser mundialmente famosa la habilitaba a todo. Se desilusionó. El Ayuntamiento de Barcelona estudia multar a la cantante por bañarse en una fuente y montar en el asiento de atrás una moto Harley-Davidson sin el casco reglamentario por las calles de la ciudad durante la grabación de su nuevo videoclip.

Hace un año, el consistorio barcelonés impuso una multa a los promotores de los conciertos de la banda irlandesa U2 en el Camp Nou por haber incumplido la banda liderada por Bono los horarios concedidos para los ensayos del espectáculo 360º Tour y excederse en el nivel de ruido permitido, recordó la web 20minutos.es.

La primera gondolera


Una mujer recorrió el mundo al convertirse en la primera gondolera de la ciudad de Venecia en 900 años. Giorgia Boscolo, de 24 años, es reina en los portales de Internet y luce con una esplendida sonrisa que habla por sí sola. Sin embargo su alegría es parcial, porque aún le quedan por librar otras batallas contra el sexismo.

A pesar de ya tener su aprobado, la primera gondolera, quien ha quedado última en las clasificaciones de las pruebas, deberá ahora esperar para poder remar su propia góndola, pues antes tiene que conseguir una licencia para poder navegar de modo habitual por los canales venecianos con esta embarcación tan particular.

Una exclusiva red de 425 licencias de gondoleros, todos hombres hasta ahora, hace que Boscolo no sea, por el momento, más que una sustituta a la espera de que alguno de esos puestos fijos, que gestiona un ente adscrito al Ayuntamiento de Venecia, quede libre, según un informe de la agencia de noticias EFE.

Pese a eso la primera gondolera, madre de dos hijos, declaró a los medios de comunicación que su disfrutará a pleno su nuevo rol. "Pretendo disfrutar de esta profesión hasta el final, sin que me falte de nada, desde el servicio de embarcaciones del transporte público veneciano al más clásico tour con los turistas", comentó.

Alegría al por mayor

Sin prejuicios reconozco que Miss Tacuarembó -basada en un libro de Dani Umpi y dirigida por Martín Sastre- me gustó tanto que la vi dos veces. No dos veces usando descuento o con la tarjeta de pase cultural. Pagué dos veces para verla en el cine. Me gustó. Salí cantando canciones y saltando las coreografías (una amiga me advirtió de esas consecuencias).

La historia es tierna e irreverente. Tan particularmente irreverente que tiene un Jesús “pop star” -que baila, canta y es un producto más de la sociedad del consumo-, tiene santos que disputan el “top ten”, y tiene niños que bailan “What a Feeling” vestidos con la estética de los ochentas y que generan la mirada horrorizada de acartonados habitantes de la ciudad. (Solo quien alguna vez vivió en ese pueblo puede conocerlo tanto)

La película vale buenas críticas por su estética, sus canciones, por la historia y por los toques humorísticos. También por la crítica profunda a los prejuicios que se imponen ante quienes suelen ser “diferentes” a la mayoría.

La película vale, más si se la mira sin preconceptos. Abierto. Es fresca y divertida, llena de picardías y alegorías para quienes alguna vez se sintieron sapos de otro pozo.

La gordura que no era

Para no dejar de ser fiel a mis impresiones debo ser honesta: Roberto Zucco, interpretada por la Comedia Nacional, no me gustó. Aunque no se vea reflejado, veo bastantes obras de teatro, y sinceramente esta obra me dejó mucho que desear. En realidad esa opinión es el resultado de un descuidado detalle que me produjo un bloqueo y me impidió prestarle la debida atención a la obra, que se extiende por 1 hora 50 minutos, y tiene tramos de parlamentos realmente extensos y pesados. Roberto Zucco es un asesino (que en apariencia) opera movido por el desamor del mundo. Eso no es lo que me hizo ruido.
En la obra hay una familia, cuya hija menor se enamora de ese asesino. Ese grupo se presenta ante el público con todos los conflictos humanos que puedan imaginarse -alcoholismo, incesto, violaciones, hasta una hermana enamorada de la chica. Tanta sordidez, sin embargo, tampoco me llamó la atención. En referencia a estos asuntos se interpretan incluso escenas cruda y audaces, como una violación en escena.

Pero este tampoco es el detalle. La torpeza, que pasó para mi como una ridiculez, es que (en apariencia) el autor Bernard-Marie Koltès -que escribió la obra en 1988-, o bien era un adelantado, o pensó en otra persona cuando construyó el personaje de esa chica.
La actriz de la comedia es de complexión delgada e interpreta a la sufrida joven que sale -como puede- del perverso núcleo de su familia, ¿y dónde cae? en un prostíbulo.

Abruptamente la actriz entra desnuda en escena y se presenta ante la “madama” del cabaret que va tirándole el vestuario. Mientras ella se pone las prendas le confieza que los clientes no la quieren porque es “demasiado gorda”…

Una de dos, o el director de la Comedia, Alfredo Goldstein, nos subestima como espectadores -porque en escena hay una actriz cuya flacura es tal que se le ven las costillas- o el escritor era un visionario y en la Europa de 1960 -en la que está ambientada la obra- ya se consideraba a la bulimia y anorexia como el flagelo que significa hoy.

Con ese pequeño gran detalle, cayó la seriedad de la obra. Pareció que se prefirió proteger la belleza y estética de una actriz (que pese a que se decía gorda, se la veía flaca y esbelta como marcan los patrones actuales), antes que readaptar de alguna manera el texto y que fuese todo, al menos un poco más creíble.

Creíble, como la historia en la que está inspirada esta obra.

La aventura de ser docente

Hoy leí un largo correo que me envió una amiga. En ese mensaje nos contó sobre sus éxitos profesionales y cómo esa alegría le había llenado de emoción su vida.
En sus palabras, llenas de dulzura, encerró un mensaje que quizás ni ella misma haya tenido en cuenta.

Su pasión -y su tarea- es la docencia. Una profesión que aparece hoy en día desvalorizada, sometida a juicios de toda índole, y de la cual recibimos noticias –generalmente- en ocasión de conflictos vinculados a justificados reclamos salariales.

Sin embargo en las aulas, donde se encuentran las verdaderas realidades de la educación uruguaya, pasan cosas. Otras cosas. Allí hay noticias. Hoy ella, sin saberlo, nos contó una que es maravillosa.

A pocos meses de recibirse como profesora tiene a su cargo un grupo de adolescentes. Liceales. Hace cinco meses esos muchachos “no sabían dar un ejemplo de verbo” y hoy, no solo pueden hacerlo, sino que trabajan en una dinámica con sus compañeros y su docente que llamó la atención de una profesora de didáctica que concurrió a esa clase a tomar nota a la futura colega. Esos “gurises” atienden, preguntan, responden, se integran.

La repercusión de esa clase fue maravillosa para la estudiante de profesorado, que obtuvo una calificación excelente por su desempeño. Pero la anécdota va mucho más allá de las devoluciones que le hizo su supervisora. La frutilla de esa torta no fue la nota, fue el logro educativo y personal que alcanzó junto a sus alumnos.

Su vivencia, abre paso a la ilusión. Se enciende una esperanza no solo en el sistema educativo, sino en los jóvenes. Tan cuestionados y juzgados en un Uruguay rodeado de longevos.

Su vivencia, humedeció los ojos de su familia, amigos e incluso los de una de sus alumnas. Ese vínculo de compromiso integral con la educación es un ejemplo que abre una puerta a la esperanza por un sistema educativo público de calidad, que pueda ser un horizonte alcanzable y no un sueño imposible.

Tolstoi en mi biblioteca

Nunca, hasta ahora, leí ningún libro de León Tolstoi. Me alcanzó sin embargo ver un tramo de su vida -el último- en una película para empezar a leer alguno. “Nunca es tarde para empezar de nuevo”, dijo el propio Tolstoi, y ese concepto de vida me vale como segunda excusa para leerlo (si es que necesitaba alguna más).

Su alegato al amor, el movimiento que creó, su vida, su familia, sus seguidores son presentados en “La última estación” como cruciales en el tiempo del adiós del escritor. Pese a que nunca se pierde de vista al protagonista, todos esos personajes que lo rodean conforman un núcleo del que no puede perderse ni un paso. Hacerlo, es desperdiciar mucha esencia de la película.

En la mirada del director Michael Hoffman,Tolstoi rinde tributo al pasado y apoya con su vida sus creencias más firmes. Vive con pasión y lealtad a sí mismo. Ama a una mujer, a sus hijos, a sus discípulos, y también enfrenta conflictos, sobre todo éticos. Vive hasta el último aliento creyendo en lo que construyó, y deja en este espacio de tiempo un deseo intrínseco de seguir presente por siempre. Algo que de hecho, logró.

La suerte de Emma

Quien haya visitado alguna vez una granja, sabrá que matar a un cerdo es un hecho trágico. Ante esas circunstancias parece que el animal conoce su destino. Los sonidos que emite son como un profundo lamento. Es cruel.

Emma sabe eso, y para evitarlo, procede de una manera única cada vez que va a matar a uno de los cerdos de su granja, donde vive sola en la campiña alemana.

Emma tiene deudas, y para cobrarlas, la visita a veces el policía del pueblo que le recuerda que si no paga perderá todo. Así transcurren sus días.

El accidente de un automovilista -desahuciado por una enfermedad- le cambiará la vida. Con este hombre, que no tiene nada que perder, y que no quiere ganar nada tampoco, encontrará mucho. Lo evidente, el amor. Pero por detrás de ese esperable encuentro se teje un desenlace que enfrentará a Emma con su propio destino.

“La suerte de Emma” del alemán Sven Tadicken tiene una calidez especial, que sirve de colchón para amortiguar el dolor que llega siempre con lo inevitable de la vida: la muerte.

Balance, punto y aparte

Muchas veces de adultos, olvidamos lo que soñábamos ser de niños. En aquellos años había una lista de profesiones, juegos e incluso delirios que deseábamos ser. Hoy somos –quizás-, distintos a los que soñamos. Sin embargo la posibilidad del sueño –quizás-, podría seguir intacta. Eso es lo que me recuerda el disco “Acuérdate de vivir”, de Ismael Serrano. En este último trabajo el artista recorre esas premisas: las de lo que podríamos ser, en contraste con lo que somos.


En el disco hay recorridos por dolores del presente, con recuerdos del pasado y esperanzas de futuro. Una melancolía sombría rodea muchos temas, y pese a ello la fe parece nunca dejarlo. Como en “Te vas”, donde canta el adiós a una pareja, y repasa los mensajes de fantasmas que le susurran qué camino tomar tras la distancia. Lo mismo que en “No reconozco”.


El disco es uniforme, pero en “Espejismo” detengo la respiración y suspiro. Allí encuentro un mundo de coincidencias, encuentro claves del trabajo que están esparcidas por todo el disco. Allí, está la esencia de todos los discos de Serrano. También la de éste. Sus ideas, sus sueños, sus modos de contar cómo ve, siente y vive la realidad, esa que “termina donde acaba el espejismo”.


Finalmente, luego de canciones dedicadas a diversos tópicos -donde hay espacio a todo, incluso a “Preguntas”-, Serrano presenta el “Balance” de este tiempo. Allí se enfrenta a su ser. A lo que quiso ser y a lo que es… irremediablemente.

Murió José Saramago

Este viernes murió a los 87 años el escritor portugués, José Saramago. El mundo de las letras perdió a uno de sus más importantes exponentes contemporáneos.

Dueño de un sentido único, Saramago cautivó a lectores de todos los puntos cardinales. De toda su obra, he leído una parte ínfima. Pero en este momento una me trae el recuerdo de lo que imagino fue este hombre en su vida cotidiana.

La audacia, el atrevimiento con el que desafió la historia del cristianismo son un ejemplo. En el “Evangelio según Jesucristo”, Saramago arrancó a un inmortalizado Cristo colgado en la cruz y lo bajó con pies descalzos al mundo que todos vivimos.

Un mundo con celos, envidia, con rencores. Un mundo con amor, pasiones y deseos. Ese Cristo que escribió su vida y obra a través de la mano de Saramago es lo que somos: humanos.

El escritor fue el primer premio Nobel en lengua portuguesa y entre sus novelas se encuentran “El evangelio según Jesucristo”, “Ensayo sobre la ceguera”, “El hombre duplicado”, “La balsa de piedra”.

La muerte lo sorprendió en Lanzarote, España, debido a un fallo multiorgánico.

Conocer los errores para llegar a la verdad

“Es un defecto común en los hombres el decir más fácilmente lo que quieren que sea oído por otro que ceñirse a la verdad, Pero, para que los hombres puedan ceñirse a la verdad, tendrán primero que conocer los errores, Y practicarlos, No sabría responder a la pregunta con un simple sí o un simple no, pero creo en la necesidad del error.”

Fragmento de Memorial del convento

José Saramago

Un instante de luz

Ismael Serrano, tiene una dulzura única. Este trovador consolidado de la música española ya conquistó millones de corazones en toda Iberoamérica. Uno de esos, el mío.


Este video es de un recital que realizó en Buenos Aires en 2008. Aquí cuenta los pormenores e intimidades de Recuerdo, un tema de su disco La memoria de los peces. Es un instante de luz, poesía pura.

Gol de Bielsa

Recibí en una cadena de mails esta carta del director técnico Marcelo Bielsa. Procuré encontrar datos de referencia sobre el momento en que la escribió, pero no di con uno acertado. No importa. Valen las palabras que usó para los fracasos y los éxitos en la vida. Vale por sí misma. Vale leerla:


En cualquier tarea se puede ganar o perder, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados, eso sí es importante; lo importante es el tránsito, la dignidad con que recorrí el camino en la búsqueda del objetivo. Lo otro es cuento para vendernos una realidad que no es tal.


Si bien competimos para ganar, y trabajo de lo que trabajo porque quiero ganar cuando compito, si no distinguiera qué es lo realmente formativo, y qué es secundario, me estaría equivocando.


Son los tres o cuatro elementos con lo que yo después traté de orientar mi vida. No necesariamente tienen que ser ellas las elegidas, pero sí es indispensable que uno sepa las virtudes alrededor de las cuales quiere vivir.


Estoy absolutamente convencido de que la fama y el dinero son valores intrascendentes. Pasa que claro, nos las describen con un peso tan significativo, que pareciera imposible resistirse a valorarlos. Creo que el espíritu amateur, el amor hacia la tarea, es el único que vuelve satisfactorio el tránsito por el trabajo. Cuando observo de qué manera son descriptos hacia el público las celebridades, los ídolos, lamento muchísimo que se jerarquicen ese tipo de cosas, que se describan millonarios, que se lo describan famosos, que se lo describan extraídos de la realidad social, fuera de la gente común.


No permita que el fracaso les deteriore la autoestima. Cuando ganas, el mensaje de admiración es tan confuso, te estimula tanto el amor hacia uno mismo y eso deforma tanto. Y cuando perdés sucede todo lo contrario, hay una tendencia morbosa a desprestigiarte, a ofenderte, sólo porque perdiste.


Entonces, en el fracaso sufro mucho la injusticia del trato, no lo logré nunca dominar eso. Siempre sufro mucho cuando perdemos y cuando soy maltratado, pero sí logré no creerme la duración del éxito. Como no se revisa por qué ganaste, da lo mismo que te adulen por haber ganado, no porque mereciste ganar, por el recurso por el que ganaste, entonces tuve claro siempre que esa franela, porque ése es el término, es impostora.


Los momentos de mi vida en los que yo he crecido tienen que ver con los fracasos; los momentos de mi vida en los que yo he empeorado, tienen que ver con el éxito. El éxito es deformante, relaja, engaña nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos; el fracaso es todo lo contrario, es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes.


Uno vive y necesariamente necesita jerarquizar virtudes, decir éstas son las virtudes que rescato en los demás y quisiera para mí, que respeto, que valoro. A mí el deporte me dio ese parámetro, yo aprendí por el deporte que la generosidad es mejor que la indiferencia, aprendí el valor de la significación del coraje, aprendí la importancia del esfuerzo y aprendí lo trascendente de la rebeldía.


Sí estoy convencido de una cosa: fui feliz cuando disfrute del amateurismo, fui feliz cuando crecí enamorado de mi trabajo, yo tengo un amor profundo por el fútbol, por el juego, por la esquina, por el baldío, por el picado, por la pelota. Y desprecio todo lo añadido, todo lo que fueron agregando para convertirlo extrañamente, en deseado. Para explicar un poquito mejor esto, sé que la alegría de un triunfo en un partido dura cinco minutos, termina el partido y hay una sensación de efervescencia, una sensación de adrenalina al tope, que genera excitación y felicidad. Pero son apenas cinco minutos y después hay un vacío enorme y grandísimo. Y una soledad indescriptible.


Quiero insistir con que mucho mejor es ser prestigioso que popular, que mucho más importante es el recorrido con que uno llega a un lugar, que el éxito o no, que se obtenga en la búsqueda. Que los hechos son mucho más significativos que las palabras, que demostrar es más importante que hablar, que hay que permitir que ingrese la información que riega nuestra parte noble y evitar que ingrese la información que riega nuestros bajos instintos. Nunca me deje tentar con los elogios. Los elogios en el fútbol son de una hipocresía absoluta. El fútbol está concebido así, tiene que haber una gran alegría o una gran tristeza. Derrota o victoria, sangre o aplauso son valores muy caros al ser humano.


Marcelo Alberto Bielsa


Solo treinta


Llegué a mi tercera década. La estoy estrenado. Según marcaban los usos y costumbres sociales con los que me criaron a esta edad una mujer estaba establecida. Tendría una profesión, independencia económica y una familia. Su propia familia: marido, hijos…


No es mi caso. Mis 30 me llegan con años más de experiencia que mis “veintes”, y con la mitad del camino recorrido. Eso me resulta un buen promedio. Digamos que tan mal no vengo, el 50 por ciento lo tengo resuelto y en camino. Lo restante está totalmente incompleto.


Siento un desafío extraño por delante. El de pelear por mí. Por saber quién soy, qué quiero, adonde voy. Preguntas un tanto redundantes, porque resulta que me las he formulado en otros tantos momentos de la vida. Pero aquí voy de nuevo “a por ellas”…


Llegué a mis 30. Muchas cosas que suponía serían… no fueron. Hoy es lo que es. Un momento maravilloso para andar, cayendo a veces, pero sin perder la fortaleza para volver a levantarme y seguir.


Llegué a mis 30, me merezco un buen postre. ¡Claro que sí! De esos bien dulces y cargados que me gustan a mi. Esos que te dejan varios kilos extra de una vez, esos que se suman a algunas canas que descubrí en mi cabello, a pequeñas nuevas arrugas en el rostro y a la nueva “guerra” contra la papada… ¡Que vengan, si faltan kilómetros por recorrer! No quiero pelear contra el paso del tiempo, quiero avanzar y crecer con él.


Imagen: Salvador Dali, "Muchacha en la ventana"

El Paraninfo para Comunicación

El pasado lunes 24 de mayo la Licenciatura en Comunicación de la Universidad de la República hizo historia. También demostró que está quedada en la historia…


Por primera vez entregó los títulos de sus egresados en el Paraninfo de la casa de estudios. En la instancia se comentó que hay más de 1.500 egresados. Pero recién este 2010 un grupo de poco más de 50 personas logró la conquista de tener una “ceremonia” de entrega de títulos. ¡Felicitaciones!


En la instancia estuvo presente el rector de la Universidad, Rodrigo Arocena, el director de la carrera, Gabriel Kaplún, docentes, estudiantes, familiares y amigos de los egresados. La jornada me marcó varios puntos de reflexión y de análisis. El discurso de Arocena es uno de ellos. Las carencias tecnológicas de la Liccom otro.


Arocena mencionó con una precisión meridiana el lugar que tiene actualmente la comunicación. Desde su lugar como rector y como hombre representante de las llamadas “ciencias duras” llamó a no perder de vista la relevancia que posee actualmente la comunicación.


Los debates sobre el rol del comunicador en pleno siglo XXI estuvieron en tela de juicio en varias ocasiones este año. El presidente de la República, José Mujica, protagonizó uno de ellos al decir a medios de prensa nacionales que habría que pedirles a los muchachos que quieren ser comunicadores que cambien de idea. La apuesta para el mandatario en materia educativa ¿está en otro lado, no en las ciencias humanas?


El apoyo a la ciencia y la tecnología en entrega de fondos para becas, en firma de acuerdos internacionales y aprobación de proyectos, es una clara señal. Sus discursos también. Esto no significa que no existan fuertes apuestas a la cultural. La designación de Julio Bocca al frente del Ballet Nacional de Sodre habla por si sola. Pero decisiones de ese orden no alcanzan. Arocena retomó (sin mencionar ejemplos) el debate y destacó el lugar transversal de la comunicación y del comunicador en la sociedad. Fue algo que resultó realmente motivador, más tomándolo de quien viene.


Lamenté sin embargo los pasos atrás que está la Liccom (que sigue estando) de las tecnologías. La presentación de un video de los estudiantes dejó ese pequeño gran detalle al descubierto…


Con todo el humor y la pasión que pueda imaginarse un grupo de los que egresaba presentó un video de fin de cursos. Un video con imágenes de estudiantes en momentos de su carrera, en instancias jocosas, estudiando.


Un video que sin dudas debió ser realizado “a pulmón”. Pero no por ello dejaba de ser un video de estudiantes que ingresaría a un mundo laboral que está años luz… Fue un video que me hizo recordar al tiempo del VHS, a los videos de quinceañeras de mediados de los `90.


La formación de los comunicadores de instituciones públicas y privadas sigue separado de un abismo. Personalmente cursé la Universidad del Trabajo del Uruguay paralelamente a la Liccom. Eso me permitió tener en el primer año de carrera de Comunicador Social un acercamiento a un estudio radial, a cámaras de televisión y a salas de edición del Codicen. Eso fue enriquecedor. Tres años después pude acceder a algo similar en la Liccom.


Mis compañeros de generación (‘98) de instituciones privadas pudieron tener acceso a más en todo el proceso. Eso marca una diferencia. No una diferencia sustancial en materia de contenidos, pero sí una diferencia que se siente, sobre todo, al elegir determinadas áreas de la comunicación (como audiovisual o digital). A casi 10 años de haber ingresado a la Universidad siento que la barrera del mundo profesional y el del laboratorio de la Liccom se enfrentan. Hacen agua.