Cambio de acera

Está escrito. Bajo ese título inauguré el blog el 07 de marzo de 2009. Seis años después, pongo el punto final. 

 "Ahórrate el acuso de recibo; este adiós, no maquilla un hasta luego".
16 de mayo de 2015.

Marina Abramović al frente



El fotógrafo Marco Anelli siguió de cerca The artist is present. Este es el resultado.

La performance

Comienzo: 7 marzo 2010 Final: 31 de mayo 2010 Duración: 75 días (716 horas y 30 minutos) Lugar: MoMA de Nueva York.

Condiciones: los visitantes son invitados a sentarse delante de la artista en silencio y permanecer frente a ello un minuto.

Cantidad total de participantes: 1.545

** 
Buena parte de la obra de Marina Abramović está disponible en https://www.artsy.net/artist/marina-abramovic-1

Abramović, un enlace

Fotografía Marco Anelli.


En los 70' Marina Abramović mantuvo una intensa historia de amor con Ulay. Pasaron 5 años viviendo en una furgoneta realizando toda clase de performances. Cuando su relación ya no daba para más, decidieron recorrer la Gran Muralla China, empezando cada uno de un lado, para encontrarse en el medio, abrazarse y no volver a verse nunca más. 23 años después, en 2010, cuando Abramovic ya era una artista consagrada, el MoMa de Nueva York dedicó una retrospectiva a su obra. Dentro de la misma, Marina compartía un minuto en silencio con cada extraño que se sentaba frente a ella. Ulay llegó sin que ella lo supiera, y esto fue lo que pasó. 



Año a año lo que sucede en la Berlinale da que hablar. Alguno de los trabajos cinematográficos premiados siempre cuela en el boca a boca y se afirma en las redes sociales, a veces hasta volverse como un fastidioso spam. Lo más reciente que recuerdo: el documental MarinaAbramovic, The artist is present, ganador del premio del público en la sección Panorama del festival alemán. La realización cinematográfica y el premio dan más que hablar que el propio tema que reproduce: la última retrospectiva que realizó la artista yugoslava en el MOMA de Nueva York.

Desde hace una semana leo el “enlace compartido” donde se cuenta un fragmento de la vida de Abramovic y su relación con otro artista llamado Ulay. Tras la breve anécdota que abre esta nota se pega un link que conduce a un video con una extracción de la performance que realizó la artista al repasar su trayectoria. Solo con curiosidad se va de un enlace a otro sorteando postas hasta entender toda la madeja de la historia.

Fue un proceso interesante. En el camino encontré verdaderas joyas, como una entrevista donde es la propia Abramovic quien narra con lujo de detalles lo que significaría su retrospectiva (el video se grabó antes).

En 2011 tuve ocasión de apreciar una de las fotografías de esta artista. Me impresionó entrar en una sala diáfana y ver al fondo de un pasillo una pared cubierta con la imagen de una mujer de brazos extendidos vestida con atuendos similares a los de una monja que levitaba sobre una gran cocina. Parecía crucificada allí mismo.

Luego de ver varias cosas más en la web, siento que aquella fotografía podría ser uno de los trabajos más tenues en una trayectoria marcada por ejecuciones y performances provocadoras; muchas de las cuales tienen contenidos tan hondos que se interiorizan con y sin explicación. Basta estar bien parados en el aquí y ahora para comprenderlas.

El documental la tiene a ella como protagonista, pero no es su obra. Desde su estreno el trabajo cosecha buenas y malas críticas. Suele pasar. Entre lo que se comenta en los textos mediáticos se coincide en subrayar que lo más significativo es el reencuentro entre Abramovic y Ulay. Lo restante parecería diluirse como papel mojado.

Aún sin ver la película reuní todos los enlaces y armé mi propio puzzle con datos, referencias e imágenes de esta mujer de la que se dice mucho, pero a la que solo unos pocos pudieron mirar profundamente a los ojos. Y es en sus miradas donde se entiende lo no dicho al compartir un enlace. 



En letra de otros II

¿El arte contemporáneo se convirtió en algo críptico y muy difícil de decodificar? 

“El arte siempre fue muy difícil, pero hay que mostrar cuál es el código”. La respuesta es del brasileño Agnaldo Farías en una charla con Revista Ñ. Aquí la entrevista completa.

En letra de otros


Hay que atravesar la escalinata del Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU), flanqueada por imponentes columnas corintias, para entrar en un espacio marmóreo de cinco mil metros cuadrados y cuarenta de alto. En este símbolo de poder reforzado por la suntuosa arquitectura, aún funcionan oficinas administrativas, no se atiende al público. Hasta hace poco aquí había pilas de dinero, fetiche fantasmagórico y enigmático. Poderoso Don dinero, forma acabada del mundo de las mercancías que Marx diseccionó: lejos de revelar el carácter social de los trabajos privados y, por tanto, las relaciones sociales entre los trabajadores individuales, lo que hace es encubrirlas. 

Con el título El gran Sur, la primera Bienal de Montevideo copó cuatro espacios históricos de la Ciudad Vieja con obras de medio centenar de artistas de todo el mundo, muchos ya pasaron por las bienales de Venecia, de San Pablo o por la Documenta de Kassel, algunos por las tres. La sede principal de la Bienal es la ex casa central del BROU. Completan el recorrido el Anexo del banco, el Edificio Atarazana, primer arsenal de la ciudad, y la iglesia San Francisco de Asís, de 1840. Todos los sitios están ubicados en cuatro manzanas colindantes. 

Con curaduría del alemán Alfons Hug, y co-curaduría de la chilena Paz Guevara y la uruguaya Patricia Bentancur, esta primera edición ya es todo un éxito. Hug tiene amplia experiencia: fue curador general de las bienales de San Pablo (en 2002 y 2004) y de la del Fin del Mundo (Ushuaia, 2009), y cocurador de la Bienal de Curitiba (2011). En la Bienal de Venecia, estuvo a cargo de los pabellones de Brasil (2003 y 2005) y América Latina (en 2011 y en esta edición estará al frente también). Desde 2002 es director del Instituto Goethe de Río de Janeiro. 

El tema de esta bienal en Montevideo es el Sur y su relación con el resto del mundo. El sur abordado en todas las dimensiones: desde la geografía hasta los aspectos políticos y sociales. A veces, como territorio real; otras, como alegoría y proyección metafórica. Como con toda bienal, Uruguay apunta a posicionarse en el circuito internacional del arte. Pone a los artistas locales en contacto con el arte global y vincula al público con las tendencias más actuales del arte contemporáneo. Viene a decirnos que el Sur también existe. 

Apenas uno entra en el BROU, lo primero que captura es la impresionante instalación “El gabinete de las máquinas del Capital” del artista norteamericano Mark Dion, experto en el trabajo con archivos. Con billetes antiguos, y un desfile inagotable de monedas, balanzas, anuarios, sellos, cofres, relojes y muebles pertenecientes al acervo del banco, clasificados de modo preciso, con orden impersonal como regido por parámetros burocrático-administrativos, creó una obra que condensa gran parte de la historia del banco.

Casi todos los artistas viajaron para realizar site-specifics o performances. Con una estética muy ligada al cómic, al pop y a la imaginería gay, el uruguayo Juan Burgos hizo un mural que es una especie de infierno socio-religioso del Sur con guiños barrocos. Yorgos Sapountzis, representante de la nueva escultura alemana, desató, con telas, aluminio y vidrios, una de sus formas colgantes, efímeras. Con cientos de diminutas ramitas que trajo de Pekín, el chino Yang Xinguang desplegó una sutil instalación de un bosque imposible y frágil. El artista italiano Luca Vitone plantó hiedras entre las cajas del banco e intervino billetes de distintas épocas con frases como “Cada uno para sí mismo, la tierra para todos”, de Louis -Ferdinand Céline.

“En el arte latinoamericano hay una herencia barroca muy fuerte. El principio barroco que subyace en la mayoría de las obras expuestas es que la apariencia no es necesariamente la cosa en sí. Otro de los núcleos barrocos es la confusión de géneros, un principio travesti, carnavalesco (el barroco en lo popular es el carnaval). Eso se ve en el pop rioplatense”, dice Hug a Ñ , en Montevideo. 

Con ramas, semillas, telas, coco laminado, piedras y metales con herrumbre, el artista nicaragüense Rolando Castellón creó sus “Joyas de pobres” que, expuestas sobre una tela color terciopelo, ponen blanco sobre negro las desigualdades sociales en su país. Siguiendo con esa frontera difusa entre ser y parecer, el español Olmo Blanco desplegó en uno de los mostradores del antiguo banco un dibujo sobre polvo que a primera vista parece un bajo relieve, mix de motivos árabes. “No soplar”, alerta un cartel. 

Poética y bella es la instalación del cubano Reyner Leyva Novo con una serie de perfumes hechos con esencias de plantas extraídas del campo de batalla de tres combates por la independencia de Cuba a fines del siglo XIX. Con su videoinstalación “U from Uruguay”, el uruguayo Martín Sastre propone crear, a través de un fondo de arte contemporáneo, un perfume en base a esencias de flores cultivadas por el presidente José Mujica en su chacra. Se sabe: para Mujica, que dona el 90 por ciento de su sueldo para proyectos sociales, el lujo es vulgaridad. El reconocido artista El Anatsui, que vive en Nigeria, hizo una de sus inolvidables alfombras con tapas de aluminio de botellas, un material precario que luce de lejos como una preciosidad rutilante.

En el anexo del banco, es posible experimentar la sensación de inmersión total en el mundo del video y la instalación. Uno entra en un espacio oscuro. Sin darse cuenta, puede pasarse horas viendo los doce videos de artistas, entre muchos otros sitios, de Inglaterra, Rusia, Alemania y Francia. Por momentos, se produce un extraño efecto cinematográfico: las voces e imágenes de los videos se mezclan formando una obra nueva y potente. Por nada del mundo hay que dejar de ver “Vendedores de ladrillos de Kabul”, de Lida Abdul (Afganistán). La cámara nos acerca a una fila de chicos que venden ladrillos de las ruinas de la guerra. Contadas palabras, el viento del desierto en nieblas. Sólo la precariedad del trabajo donde “construcción y destrucción –escribe Paz Guevara– quedan en una eterna y absurda cadena de producción”. Pocas veces una obra logró conmoverme con tanta intensidad. 

Bertille Bak devela la original protesta de los habitantes de Din Daeng, en Tailandia, donde el gobierno decidió deshacerse de sus departamentos para construir un centro comercial. En “Pushing People”, un video en canal único de Chen Chieh-Jen, uno de los mejores artistas de Asia, la fuerza continua de un grupo de trabajadores sobre una pesada estructura de chapa genera inexorablemente un efecto paradojal. Una imagen en loop que queda grabada en la retina. “La mayoría de las fábricas de Taiwán, estructuras ilegales, casas temporarias y módulos habitacionales tienen techos y paredes exteriores de chapa corrugada verde. Las paredes temporarias usadas para separar la tierra privada de la pública también están hechas de este material. Al usar Google Satellite para ver ciudades y pueblos de Taiwán, uno descubre que estructuras legales e ilegales hechas de este metal verde salpican la mayoría de los techos. Uno podría decir que la chapa verde corrugada refleja los deseos enigmáticos de la sociedad taiwanesa situada entre lo legal e ilegal, privado y público, itinerante y estable, accesible e inaccesible, supervisado y no supervisado, y visible e invisible”, escribe el artista.

Por último, “Salón fumador”, la instalación con vidrio y luz de una lamparita en movimiento del argentino Eduardo Basualdo, nos muestra la posibilidad del golpe final: uno siente una y otra vez que ese vidrio cercano va a estallar. Al verla recuerdo “Los amantes”, la instalación que presentó Karina Peisajovich en 2012 en Vasari: dos lamparitas de luz blanca colgadas de cables desde el techo rotaban activadas por un motor. A veces giraban al mismo tiempo; a veces, una parecía seguir a la otra. En una oportunidad se hicieron añicos. 

Hay que darse una vuelta por la iglesia San Francisco de Asís, la más antigua de la ciudad, para encontrarse, entre las ruinas, y el aleteo de alguna paloma que se cuela en la nave central y vuelve todo más extraño, con la instalación con colorantes comestibles y pigmentos soñados, de Sonia Falcone. Uno ingresa en otro tiempo, potenciado por la instalación sonora del italiano Paulo Vivacqua.

A no perderse en el Edificio Atarazana (en el siglo XVIII sede del apostadero naval de la marina española en el Río de la Plata) el cautivante y emotivo relato de ese hombre de río en el video del colectivo uruguayo Alonso + Craciun. Un plano abierto permite descubrir ese otro sitio: el sur del sur de los pobres, las desventuras río abajo, donde sólo impera la ley de los poderosos. 

Estamos muy cerca del río. Es extraño: por momentos me recuerda al mar. Y hasta huele a olas y a arena. Cuando la noche cae en esta bella ciudad, a pasos de Plaza Independencia, avanzan los carros del Carnaval. Hay vida festiva, risas. Acaso hasta la madrugada, entre purpurina y baile, en singular performance, haya liberación vertiginosa y queden en suspenso las relaciones jerárquicas. Quién sabe. Hay brillo, sí, y alegría sin condiciones, con prescindencia del pasado: como si fuera el comienzo de una nueva vida. Recuerdo las palabras del curador de la Bienal en una charla distendida: “El arte está donde uno menos lo sospecha”.


Lugar: Gran Hall de la Casa Central del Banco República del Uruguay, Cerrito 351; Edificio Anexo Banco República del Uruguya, Zabala, 1520; Iglesia San Francisco de Asís, Solis 1469.
Fecha: Hasta el 30 de marzo.
Horario: Martes, 17 a 20. Miércoles a domingos,14 a 20.
Entrada: Gratis.

El Gran Sur (Parte II)




Alfons Hug, curador general de la Bienal de Montevideo, presentó los propósitos y objetivos del gran evento.

El Gran Sur (Parte I)



Después de varias idas y venidas se confirmó el comienzo de la I Bienal de Arte de Montevideo. Con el nombre El Gran Sur el evento pretende ser un punto de referencia de las artes plásticas de Uruguay, la región y el mundo.


“La Bienal de Montevideo pone a Uruguay nuevamente en el centro de la atención, un país que fue un faro de la modernidad a comienzos del siglo XX, que luego pasó un poco a segundo plano y que ahora da señas de un resurgimiento y una revalorización de su identidad”, anuncian los organizadores en su página web.

Al comunicar su comienzo, fechado para el 23 noviembre de 2012, se confirmó la participación de más de 50 artistas de los cinco continentes que expondrán sus trabajos en el hall de la sede del Banco República Oriental del Uruguay (BROU).

Los curadores Alfons Hug (curador general); Paz Guevara y Patricia Bentancur seleccionaron a los siguientes artistas:

Lida Abdul (Afganistán)
Javier Abreu (Uruguay)
Gabriela Albergaria (Portugal)
Darren Almond (Inglaterra)
Alonso + Craciun (Uruguay)
Bertille Bak (Francia)
Eduardo Basualdo (Argentina)
Olmo Blanco (España)
Céleste Boursier-Mougenot (Francia)
Juan Burgos (Uruguay)
Yamandú Canosa (Uruguay/España)
Rolando Castellón (Nicaragua)
Chen Chie-Jen (China)
Tamara Cubas (Uruguay)
Alberto Maria D’Agostini (Italia)
Marina De Caro (Argentina)
Dias & Riedweg (Brasil)
Mark Dion (USA)
Gunda Förster (Alemania)
Camille Henrot (Francia)
Christian Jankowski (Alemania)
Kitty Kraus (Alemania)
Alberto Lastreto (Uruguay)
Reyner Leiva Novo (Cuba)
Cristóbal León & Joaquín Cociña (Chile)
Mireya Masó (España)
Cecilia Mattos (Uruguay)
Angelica Mesiti (Australia)
Galina Myznikova/Segey Provorov (Rusia)
Paulo Nazareth (Brasil)
Bernardo Oyarzún (Chile)
Guilherme Peters (Brasil)
Navin Rawanchaikul (Tailandia)
Julian Rosefeldt (Alemania)
Yorgos Sapountzis (Grecia)
Jorge Satorre (México)
Christoph Schlingensief (Alemania)
Guy Tillim (Sudáfrica)
Traspuesto de un Estudio para un Retrato Común (Uruguay)
Dani Umpi (Uruguay)
Pablo Uribe (Uruguay)
Humberto Vélez (Panamá)
Luca Vitone (Italia)
David Zink (Perú)
Yang Xinguang (China)

Esta nomina es lo suficientemente potente como para facilitar el puntapié necesario para fortalecer hacia el exterior las artes plásticas y visuales en Uruguay. Una vidriera de referencia en el Cono Sur que se une a las acciones ya emprendidas en las exitosas bienales de la región, como son los casos de San Pablo, Curitiba y Porto Alegre. La oportunidad está dada, se verá sobre la marcha los destinos y finalidades que alcanzará el proyecto.

Medida del favor



Vi Cadena de favores, de Mimi Leder. Después que logré reponerme de varias sensaciones que no esperaba experimentar me senté en el sillón esperando que hirviera el agua de un “té para el consuelo”. Pasaron otros minutos y pensé: ¿cuántos tres grandes favores realicé en mi vida?

Repasé muchas imágenes con momentos diversos. Pasaron con flashes que no logré retener, no porque fueran muchos los grandes favores que realicé, sino porque consideré que cada uno de esos recuerdos no cabía en el concepto requerido.

Trevor (Haley Joel Osment), un niño de séptimo grado residente en Estados Unidos, pensó como tarea de colegio un proyecto para cambiar su mundo. La propuesta parecía sencilla. La idea lo era; la práctica no tanto. “Hay que ayudar a una persona y pedirle que retribuya ese favor a otros tres con igual compromiso e intensidad”, contó a su maestro.

Más allá de la anécdota del guion cinematográfico, la película abrió puertas fuera de la pantalla. Lo hizo cuando inspiró la creación de páginas web de ayuda o programas televisivos que se apoyaron en su espíritu.

Actualmente el boca a boca entre las personas que la ven sigue haciendo efecto. Quienes la vieron la recomiendan como consecuencia de una inevitable reflexión… porque hay historias que hacen pensar y llevan a lugares muy íntimos. Ésta, es una de ellas.

Innovación en cultura



La empresa española Transit difundió este video en el que reflexiona sobre la realidad del sector cultural en Iberoamérica. En el mismo se ponen en evidencia conceptos que son importantes repasar y revisar en profundidad, ajustándolos al contexto local.

La innovación, como la cultura, son dos conceptos que están en foco de atención desde diversas perspectivas. Sin embargo, al unir ambas ideas surgen varias fricciones que es necesario limar para potenciarlas. Para esa razón este material aporta casos de buenas prácticas en distintos sectores que pueden abrir paso a nuevas corrientes de acción.

¿Nostalgia de qué?




Si hay un tema que da para gastar mucha tinta o espacio en la web es el de la nostalgia en Uruguay. Esta fiesta, que por definición traduce la idiosincrasia de un país según han constatado muchos locales y extranjeros, es esencialmente muy divertida.

Durante un mes se precalientan los motores para salir y en un día (o noche para ajustar mejor los términos) se gastan todas las energías y vacían las billeteras. Pero en el ánimo de las personas, aunque parezca extraño, la nostalgia pone alegría.

Lo que suele enturbiar la fiesta es el temporal de Santa Rosa, que tradicionalmente cada 24 de agosto llega con vientos, lluvia y bajas temperaturas, recordando que el invierno aún no pasó.

Por eso, mientras que muchos deciden salir a dejarlo todo, otros se arropan bajo techo y se contentan con alguna selección añeja de temas que recuerdan otras épocas…algunas incluso ni vividas, heredadas. Pero por un día, o noche, todo vale.

Orquesta con desafíos

El Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Uruguay es un proyecto que se ejecuta desde hace 15 años. Siguiendo los pasos del sistema aplicado por primera vez en Venezuela, el grupo uruguayo crece y se fortalece cada día.

Conocer las historias que hay detrás de cada instrumentista de la orquesta es reconstruir la grandeza del proyecto. Desde el director, pasando por los docentes y los alumnos más pequeños. En ocasión de un concierto ofrecido por los cuerdistas de la orquesta pude constar la delicadeza de su trabajo, cuyo entusiasmo y esfuerzo se evidencia en el escenario.

En instancias como éstas el público se coloca en un auditorio en el que no hay límites ni preconceptos. Allí se abre la puerta al acceso de la música clásica a niños, jóvenes y adultos. Eso es lo que importa. En este ámbito el talento cuenta, pero más el trabajo incansable por perfeccionarse. Es un modelo aplicable a diversas escalas y sectores que merece seguimiento, apoyo y atención.

Comunicación estatal

Más que un Post en un tweet; es un tweet.

Acceso a información


La Intendencia de Montevideo puso en marcha en agosto un plan de fortalecimiento para las artes. Un proyecto que sigue la línea trazada por otros países, sin inventar nada nuevo, ni posicionar una manera personal y diferencial de fomentar distintas actividades culturales a través del arte.

En un acto institucional realizado en el Palacio Municipal se anunciaron las características del proyecto. Allí, distintos actores involucrados al mundo cultural capitalino estaban presentes con sus delegados más visibles. Músicos, artistas plásticos, actores, bailarines, editores y escritores. Cada uno a su turno alabó y reconoció la iniciativa. Algunos reclamaron mayor participación, pero así y todo, la mayoría se mostró satisfecho con la resolución.

El plan es bueno. Según lo anunciado se pretende generar fuentes de empleo para el sector cultural, una variada oferta de espectáculos y descentralización en las propuestas. La mosca se cae en la sopa cuando otros menos involucrados con las instituciones referentes allí presentes desean informarse con un poco más de detalle acerca del proyecto.

Durante la presentación en sociedad se anunció que en “unos días” se publicarían todos los pormenores del plan. Quienes serían los beneficiarios, cuáles las actividades a realizar, datos desglosados del presupuesto adjudicado al fortalecimiento de las artes. Dos semanas transcurrieron y aún no se encuentra (al menos no a simple vista ni a través del buscador principal de la página de la Intendencia de Montevideo) ese material.

La cultura, un sector que en tiempos de bonanza está en boga en Uruguay, tiene tantas aristas para analizarla como actores involucrados en ella. Por eso el acceso transparente y sencillo a la información es imprescindible para cumplir con el propósito de democratización y accesibilidad a todos los públicos.

Los actores emergentes o los pequeños referentes locales que no estén a dentro del sistema ¿Cómo se suman al fortalecimiento de las artes sino es a través de la información? ¿Cómo toman partido en estos procesos? ¿Cómo se benefician? 
La noticia en la red: 

Pequeña melodía

Imagen de Te debo una canción http://youtu.be/dVTjdcnEFX4

Post en un Tweet: El mundo es raro. Más raro lo que no se sabe; lo que no se entiende. Hay que ser valiente para caminar sin respuestas, porque es como andar a ciegas.

Reinventar El Bosco


 
Si El Jardín de las Delicias (1500-1505) hubiese sido pintada cinco siglos después podría perfectamente ser un trabajo surrealista. Esta obra de El Bosco, expuesto en el Museo del Prado en Madrid, incluye tres escenas. La tabla izquierda está dedicada al Paraíso, con la creación de Eva y la Fuente de la Vida, mientras la derecha muestra el Infierno. La tabla central da nombre al conjunto, al representarse en un jardín las delicias o placeres de la vida. Entre Paraíso e Infierno, estas delicias no son sino alusiones al Pecado, que muestran a la humanidad entregada a los diversos placeres mundanos.

Todas estas maravillosas y deliciosas imágenes se disfrutan actualmente muy de cerca en el cortometraje animado de Juan Ibañez (Sevilla, 1955). Este mes el diario El País de España publicó una entrevista en la que el creador asegura que la edad física no guarda relación con la vitalidad intelectual y emocional. Y esta vitalidad es la que se refleja en su obra en la que reinventa un clásico.


Fragmento de una de las escenas.


Como en el enredado universo de El Bosco, el sevillano invade el espacio virtual con anécdotas fragmentadas del famoso cuadro. Pero la historia no acaba allí. Otra reinterpretación del “delicioso jardín” lo presentó en 2011 la coreógrafa y bailarina Blanca Li. Esta artista, marcada por su perfil de performances urbanas, desarrolló un montaje del paraíso terrenal de El Bosco, donde los bailarines pusieron en escena las obsesiones y locuras de la famosa obra.


Como en el cuadro, tanto en el espacio virtual como el escénico, “son evidentes las representaciones de la lujuria junto a otras de significado más enigmático”. El original, y sus réplicas en distintos espacios, logran encarnar las emociones del artista que ya en el siglo XVI dejó plasmado en tres lienzos una realidad tan actual como el presente: la fugacidad de la belleza. Porque es en El Jardín de las delicias donde a través de la fugaz belleza de las flores se transmite un mensaje de fragilidad cargado del carácter efímero de la felicidad y del goce del placer.

Hambre creativa


Todo aprendizaje lleva su tiempo. Hablar tiene el suyo. Lo mismo caminar, leer, escribir, andar en bicicleta. Resulta que en períodos en los que todo es urgente y lleva implícita la exigencia de un resultado inmediato, eso precisamente, se olvida. Es fácil perder de vista que por más claro que se pueda tener un objetivo, alcanzarlo lleva tiempo.

Hace un par de meses estaba en otro espacio y lugar. Hoy, luego de un largo viaje, mi espíritu que no se movió conmigo en un avión empezó a encajarse en su cuerpo. Fue así que inicié un proceso de redescubrimiento de mi mundo conocido. Miro mi ciudad con otros ojos, la huelo y la intuyo de otra manera. Trato de no dejarme caer en el pozo del tedio y el sinsentido de las cosas dadas. Descubro gente hermosa que palpita y vibra con lo que hace. Muchos de ellos alejados de los espacios masivos de difusión; en los entretelones de Montevideo donde hay mucha vida creativa.

En esta latitud existe una maravillosa cantidad de artistas germinando proyectos, desarrollándolos, perfeccionándose para llevarlos adelante de una manera más sostenible y eficiente. El de ellos, es un espíritu que entusiasma y motiva. Me declaro buscadora de su creatividad. Con hambre de encontrar espacios en los que encontrarlos para aprender. Y eso, como todo, lleva su tiempo.

En escena



La movida en Uruguay en torno al ballet recibió una bomba de oxigeno hace dos años. El Sí que dio Julio Bocca a dirigir la Compañía Nacional de Danza del país fue la razón principal para ese logro, pero no el único.

Después de dos años de trabajo, el director artístico y la compañía siguen atrapando al público. Y si bien, el esfuerzo de algunos se nota más que el de otros sobre el escenario, el resultado conjunto es maravilloso.

El pasado mes de junio, con el lanzamiento de la III Gala del Ballet Nacional del Sodre, todo esto se confirmó otra vez con el espectáculo Tudor-Duato-Intahamoussu. Las tres piezas marcan una transición entre la danza clásica y la moderna con delicadeza. Son tres fragmentos de más de un siglo de historia, disfrutables en poco más de una hora de espectáculo.

La maestría de algunos bailarines sobre el escenario es admirable en la más clásica de las piezas, Tudor, el elegido para abrir la gala. El final, con música del compositor Jorge Drexler y coreografía de Martín Intahamoussu, aportó frescura, color y fusión de ritmos rioplatenses. Pero fue con la obra coreografiada por el ex director de la Compañía Nacional de Danza española, Nacho Duato, cuando la conmoción llegó a escena. 

La delicadeza de los movimientos, mezclados con imágenes sugerentes de los propios bailarines tiñó el espacio de un aura mágica, ofreciendo un espectáculo sencillo, despojado y penetrante.